Derechos
de los niños y niñas del mundo
Derechos
internacionales del niño
Todos
los niños y niñas deben tener los mismos derechos sin distinción
de sexo, color, religión o condición económica.
Los
niños y niñas deben disponer de todos los medios necesarios para
crecer física, mental y espiritualmente, en condiciones de libertad y dignidad.
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Los
niños y niñas tienen derecho a un nombre y una nacionalidad desde
el momento de su nacimiento.
Los niños y niñas
y sus madres tienen derecho a disfrutar de una buena alimentación, de una
vivienda digna y de una atención sanitaria especial.
Los
niños y niñas con enfermedades físicas y psíquicas
deben recibir atención especial y la educación adecuada a sus condiciones.
Los
niños y niñas han de recibir el amor y la comprensión de
sus padres y crecer bajo su responsabilidad. La sociedad debe preocuparse de los
niños y niñas sin familia.
Los
niños y niñas tienen derecho a la educación, a la cultura
y al juego.
Los
niños y niñas deben ser los primeros en recibir protección
en caso de peligro o accidente.
Los
niños y las niñas deben estar protegidos contra cualquier forma
de explotación y abandono que perjudique su salud y educación.
Los
niños y niñas han de ser educados en un espíritu de comprensión,
paz y amistad y han de estar protegidos contra el racismo y la intolerancia.
Derechos
del niño en el deporte
Fragmento
de una conferencia dictada por el Dr. Lucio Bizzini, psicólogo del "Centre
de Medecine Exercise" de Ginebra, en el Congreso de Rapallo del Panathlon
Internacional en el mes de julio de 1995.
El
niño tiene derecho a:
Entretenerse
y jugar.
Practicar
el deporte de su agrado.
Aprovechar
un ambiente sano.
Ser
tratado con dignidad.
Ser
rodeado y entrenado por personas competentes.
Hacer
entrenamientos apropiados a su físico.
Competir
con niños con las mismas posibilidades de éxito.
Practicar
el deporte dentro de la máxima seguridad.
Tener
adecuadas pausas para descansar.
A
no ser un campeón.
Derecho
de practicar el deporte sin ninguna diferencia (sexo, aptitud, características
físicas):
Todos los niños deberían poder practicar el deporte en cualquier
asociación deportiva. Ejemplo positivo: los clubes de natación y
los grupos de no competición. Ejemplo negativo: los niños obligados
a quedarse sentados en los deportes colectivos.
Derecho
de entretenerse y jugar:
Es decir, en el mundo en que se entretienen y juegan los niños entre los
7 y 14 años. Cuando se observa un grupo de niños jugando se ve que
inventan reglas y forma de competiciones especiales que a menudo duran toda la
tarde, alternando varias actividades del deporte: fútbol, carreras, patín,
ciclismo, etc. Ello pone de manifiesto la necesidad de variar, crear condiciones
diferentes, proponer alternativas de juego, fomentar el uso de estas prácticas
espontáneas.-
Derecho
de aprovechar de un ambiente sano:
Se refiere, no solamente al ambiente físico sino al entorno humano. Investigaciones
recientes destacan que no es suficiente practicar deporte para defenderse de la
tentación de la droga (el problema del doping prueba lo contrario).Le toca
al adulto, entrenador o dirigente, educar al niño en el sentido del bienestar
físico y psicológico facilitado por la práctica del deporte
e introducir, cuanto antes, nociones como el fair play. Ejemplo positivo: destacar
gestos altruistas y lealtad. Ejemplo negativo: conducta desfavorable del entrenador
o del padre contra el árbitro.-
Derecho
a ser tratado con dignidad: Muy
a menudo ocurre que en la práctica diaria de los deportes vuelven a aparecer
elementos negativos como los de la escuela "rígida" o que el
entrenador use un lenguaje que no respeta las reglas de la buena educación.
Estas son posturas que no ayudan la función educativa que tiene el deporte.
En este caso, el deporte es fuente de frustración, desilusión y
escuela de "falta de respeto hacia los otros".
Derecho
a ser rodeado y entrenado por personas competentes:
El entrenador-educador que actúa en el mundo de los jóvenes debe
poseer conocimientos sicológicos, pedagógicos y técnicos
para poder adaptarse a la realidad del niño. Es obligación de los
técnicos proporcionar fundamentos didácticos, dándoles un
contenido y sugiriendo métodos apropiados. Desdichadamente sucede muy a
menudo que entrenadores menos competentes se les confía deportistas muy
jóvenes y cometen faltas que frecuentemente, influyen en el futuro deportivo
del niño. Algunos entrenadores usan teorías de entrenamiento y competición
apropiados para adultos, pero inadecuados para los niños. Por esta causa
gran cantidad de los jóvenes después de los 15 años deja
el deporte de competición y lo peor es que muchos se alejan totalmente
de la práctica del deporte.
Derecho
de hacer entrenamientos según los ritmos individuales:
Cada persona tiene un ritmo de adquisición de conocimientos y esto debe
ser tenido muy en cuenta para poder fomentar las aptitudes y evitar los errores
de entrenamiento. En este caso se conjugan el aprendizaje de automatismos y el
desarrollo muscular y físico.
Derecho
a competir con jóvenes que tienen las mismas posibilidades de éxito:
No es posible hacer competencias entre niños con diferencias físicas
o con niveles de preparación muy diferentes. De la derrota deportiva se
pueden sacar elementos significativos para la enseñanza, pero la experiencia
de sentirse débil o inferior no es ventajosa, así como tampoco es
la de sentirse muy poderoso.
Derecho
a participar en competiciones adecuadas:
La tendencia en la organización de las competiciones para niños
es adultomórfica (campeonatos largos, torneos por eliminación directa,
largas distancias a recorrer, títulos de campeones, etc.)Sin embargo hay
algunos ejemplos positivos de adaptación del deporte a la edad: minibásquetbol,
minivoleibol, fútbol de 7, torneos de un día.
Derecho
a participar el deporte dentro de la máxima seguridad:
Aquí
se plantea el problema de adaptación de las infraestructuras, que a menudo
no tienen en cuenta la realidad física y síquica del niño
(canchas muy grandes, piso irregular, con pozos, útiles inadecuados, etc.)
Derecho
a tener adecuadas pausas para descansar:
Ocurre muy a menudo que, en lo que llamamos entrenamiento intensivo precoz en
el deporte organizado(mas de 10 horas semanales para deportistas de 7 a 14 años
),se usen las vacaciones para seguir los entrenamientos, de tal forma que no se
le permitan una temporada de descanso. También que, luego de entrenamiento
diario, algunos padres sigan exigiendo que prosiga su preparación en la
casa, con el erróneo fin de apresurar su desarrollo deportivo.
Derecho
a no ser campeón pero también derecho a serlo:
Alrededor de los quince años de edad cuando finalizan los primeros años
de práctica deportiva, el joven adquirió el conocimiento de que
la competición es alegría, por el hecho de compararse, comprenderse,
confrontarse con los otros y consigo mismo.-

La
Carta de los derechos del Niño en el Deporte, fundada en datos recientes
de la medicina, psicología del desarrollo y pedagogía, en relación
a la práctica deportiva del niño hasta los 14 años de edad,
apoya:
a)
ampliar la experiencia motriz a través de la práctica de varios
deportes,
b)
adaptar la organización de las competiciones sin imitar las competencias
de los adultos,
c)
respetar los tiempos personales de adquisición de conocimientos, sin apresurar
su preparación;
d)
tener en cuenta los cambios fundamentales referentes a la pubertad, que frecuentemente
llevan a disminuciones de las aptitudes motrices.
La
actividad física y el deporte son herramientas privilegiadas de exploración
y conocimiento para el niño y el adolescente. El deporte (de la antigua
palabra francesa "deport") significa diversión; también
el atleta de alto nivel aprecia el profundo placer de la práctica del deporte.
Motivaciones intrínsecas como el placer y el deseo de progresar se encuentran
también en el famoso "año más" donde el competidor,
ya no apoyado por suficientes motivaciones, acaba su carrera, siendo anónimas.
Para
el niño las victorias y marcas no son la cosa esencial del deporte, sino
la ampliación de conocimientos, la satisfacción y el mejoramiento
de si misma. Por lo tanto, durante los primeros años de la práctica
deportiva, el deporte debería ser experiencia del placer y del progreso
físico. La exacerbación de la competición y una intensidad
monodisciplinaria excesiva antes de los 13 o 14 años (depende de la disciplina
deportiva), no favorecen el crecimiento del deportista-aprendiz: por el contrario:
aumenta el riesgo de que deje de practicar el deporte.
El
mundo del niño es diferente del mundo del adulto; para que progrese hay
que ofrecerle varios modelos, infraestructuras y pruebas distintas de las del
adulto .En otras palabras: hay que respetar su mundo. También se aprecia
subrayar que "si alegría y amargura en el deporte son sinónimos
de victoria y derrota, ello en general depende de la influencia del adulto".
Partiendo
de estos principios es posible definir una ideología psicopedagógica
del deporte fundada en los conceptos observados en los ritmos de desarrollo, de
adaptación de las formas de competición y de las infraestructuras
que preanuncian la práctica pluridisciplinaria. Los diferentes temas de
la Carta de los Derechos del Niño en el Deporte nos brindan numerosos ejemplos,
positivos y negativos, del enfoque que el adulto propone al niño que practica
el deporte.
Derechos
de los niños a escuchar cuentos
1. Todo niño, sin distinción de raza, idioma o religión,
tienen derecho
a escuchar los más hermosos cuentos de la tradición
oral de los pueblos,
especialmente aquellos que estimulen su imaginación
y su capacidad crítica.
2. Todo niño tiene pleno derecho a exigir que sus padres le cuenten
cuentos a cualquier hora del día. Aquellos padres que sean sorprendidos
negándose a contar un cuento a un niño, no sólo incurren
en un grave delito
de omisión culposa, sino que se están autocondenando
a que sus hijos jamás
vuelvan a pedir otro cuento.
3. Todo niño que por una u otra razón no tenga a nadie que le cuente
cuentos, tiene absoluto derecho a pedir al adulto de su preferencia que se
los cuente, siempre y cuando éste demuestre que lo hace con amor y ternura,
que es como se cuentan los cuentos.
4. Todo niño tiene derecho a escuchar cuentos sentados en las rodillas
de sus abuelos. Aquellos que tengan vivos a sus cuatro abuelos podrán
cederlos a otros niños que, por diversas razones, no tengan abuelos que
se
los cuenten. Del mismo modo, aquellos abuelos que carezcan de nietos están
en libertad de acudir a escuelas, parques y otros lugares de concentración
infantil donde, con entera libertad, podrán contar cuantos cuentos quieran.
5. Todo niño está en el derecho de saber quiénes son José
Martí, Hans
Christian Andersen, Rafael Pombo, Elsa Bornemann, José
Sebastian Tallon,
Laura Devetach, Carlo Collodi, María Elena Walsh,
entre otros. Las personas
adultas están en la obligación de
poner al alcance de los niños todos los
libros, cuentos y poemas de
estos autores.
6. Todo niño goza a plenitud del derecho a conocer las fábulas,
mitos y
leyendas de la tradición oral de su país. En el caso
de los niños
colombianos, éstos tienen perfecto derecho a interesarse
en nuestros relatos
indígenas y cuentos costumbristas, así como
en toda aquella literatura
creada por el pueblo.
7. El niño tiene derecho a inventar y contar sus propios cuentos, así
como modificar los ya existentes creando su propia versión. En aquellos
casos de niños muy influidos por la televisión, sus padres están
en la
obligación de descontaminarlos conduciéndolos por los
caminos de la
imaginación de la mano de un buen libro de cuentos infantiles.
8. El niño tiene derecho a exigir cuentos nuevos. Los adultos están
en
la obligación de nutrirse permanentemente de nuevos relatos, propios
o no,
con o sin reyes, largos o cortos, Lo único obligatorio es que
éstos sean
hermosos e interesantes.
9. El niño siempre tiene derecho a pedir otro cuento y a pedir que le
cuenten un millón de veces el mismo cuento.
10. Todo niño, por último, tiene derecho a crecer acompañado
de las
aventuras de "Tío Tigre y Tío Conejo", de aquel
caballo que era bien bonito,
de la barba del viejo Lucho, del colorín
colorado de los cuentos y del
inmortal "Había una vez...",
palabra mágica que abre las puertas de la
imaginación en la
ruta hacia los sueños más hermosos de la niñez.
WEBGRAFÍA:
http://www.eljardinonline.com.ar/derechosdelosninioscuentos.htm
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